El arte de cepillarte

Probablemente no naciste con el manual que te indicaba cómo hay que lavarse los dientes para estar seguro de que te realizas una adecuada higiene oral, o te has acostumbrado a hacerlo de tal manera que ahora te resulta imposible modificar tus hábitos de limpieza bucal.

Tampoco se ha visto que los cepillos dentales traigan prospecto de como se deben utilizar. Porque aunque parezca una tarea sencilla muchos no la realizamos tal y como debe hacerse. Y a pesar de los consejos de nuestro dentista seguimos haciendo caso omiso a los detalles.

Y tened en cuenta, que si nuestra técnica de cepillado es incorrecta, no nos estaremos limpiando bien, o incluso puede ser contraproducente.

Así que lo vamos a hacer de nuevo, vamos a daros un breve manual de los pasos para un correcto cepillado oral y de paso detallaros los errores que lleváis tiempo realizando y que debéis erradicar.

Porque una buena limpieza bucal es fundamental no sólo para nuestra salud bucodental, sino para nuestra salud general y nuestro bienestar. Unos dientes limpios te hacen sentir y lucir mejor porque tu aliento es fresco y tu sonrisa agradable.

Pasos a seguir para cepillarte con arte:

 

 

 

O después de cada comida. Estas son las veces y el tiempo que debes realizar esta tarea. Y si lo haces bien, te faltará tiempo. Piensa en que solo dedicarás 30 segundos a cada cuarto de tu boca. No se debe abusar tampoco del cepillado dental, hacerlo con demasiada frecuencia puede desgastar nuestro esmalte y encías y provocar sensibilidad dental.
Hay que esperar al menos 30 minutos a que nuestra saliva disminuya el nivel de acidez que genera la ingesta de algunos alimentos. Si lo hacemos justo después de comer el proceso se intensifica, porque repartiremos el ácido por toda la boca, y además lo frotamos contra los dientes.
Después de comer es preferible enjuagarse la boca sólo con agua o un colutorio para disminuir la acidez y prevenir que la placa se acidifique.
Para no olvidarse de ninguna zona de nuestra boca, hay que tener un método y hacerlo por orden: empezar por la arcada superior y luego la inferior, siguiendo la dirección de las agujas del reloj (arriba derecha, arriba izquierda, abajo izquierda y abajo derecha).
Importa el tamaño, que sea adecuado a nuestra cavidad bucal, y si es mas pequeño, tendremos mejor acceso a zonas posteriores. Y en cuanto a la dureza de las cerdas, mejor escoger cerdas suaves, las duras pueden contribuir a abrasionar nuestro esmalte dental.
No tenemos ninguna duda de que los cepillos eléctricos realizan una mejor limpieza dental, reducen más la placa bacteriana, tienen un control de presión por el que ejercen la adecuada, sin erosionar la superficie de los dientes y por su mecanismo oscilante rotatorio realizan una mejor técnica de cepillado que la manual. 
Antes de empezar, debes de enjuagarte la boca sólo con agua. Esto elimina los restos de comida mas superficiales además de neutralizar los ácidos, sobre todo de bebidas como el vino, vinagre, refrescos o zumos que por su índice de Ph pueden debilitar tu esmalte. De hecho si las consumes debes esperar un tiempo a que tu saliva neutralice este efecto antes de lavarte los dientes.
Si mojas el cepillo, las cerdas perderán su eficacia. Lo único que realiza la función de eliminar las bacterias de nuestra boca es el cepillo dental. No es necesario humedecerlo previamente, e incluso, puedes utilizarlo sin pasta dental, aunque perderías los beneficios adicionales que ésta aporta a tu cepillado.
Si usas dentífrico, no cubras el cepillo, con una cantidad similar a la del tamaño de un guisante es suficiente. Algunos cepillos además indican en un color diferente el espacio que debe ocupar la pasta dental. El uso excesivo de pasta dental puede resultar incómodo, genera demasiada espuma y puede provocar naúseas.
Lo único que puedes provocar si te cepillas enérgicamente es que se retraigan tus encías. No por cepillarte mas fuerte te limpias más ni mejor. Podemos llegar a desgastar la encía, con lo que dejaremos las raíces a la vista y hacer nuestros dientes hipersensibles.
Después de lavarnos los dientes, hemos de  enjuagarlo y secarlo bien para evitar que se convierta en un foco de gérmenes y colocarlo en un lugar alejado de bacterias. También debemos sustituirlo cada 2 ó 3 meses como máximo, porque pierden su eficacia, o si hemos pasado alguna enfermedad.
Podemos decir casi con seguridad, que si no te cepillas la lengua tu cepillado no habrá tenido ninguna utilidad. La lengua actúa como una esponja en la que se acumulan los millones de bacterias que vamos eliminando de los dientes. Es importantísimo eliminar las bacterias que quedan en ella. Y hay que hacerlo desde dentro hacia afuera: sacar la lengua y arrastrar suavemente el cepillo desde el fondo hacia la punta de la lengua.
Escupe la espuma de la pasta dental que te haya quedado en la boca. Si te enjuagas eliminarás todos los beneficios del dentífrico:

  • Flúor: que protege los dientes de las caries y los hace mas resistentes
  • Clorhexidina antiséptico bucal que controla el biofilm bacteriano
  • Cloruro de estroncio que te protege de la sensibilidad dental

Debes dejar que la pasta haga sus efectos durante al menos media hora. Puedes realizar un enjuague bucal si lo deseas con colutorio. Esto no eliminará los efectos de la pasta dental.

Si te enjuagas la boca después de tu cepillado con un enjuague bucal, recuerda que los colutorios son un complemento a tu limpieza diaria bucal, una ayuda auxiliar al cepillado para alcanzar zonas de difícil acceso con cepillado manual o automático y eliminar los gérmenes de otras zonas de la boca como las paredes, la lengua o el paladar. Pero no tiene el mismo efecto que el cepillado, por lo que nunca el uso de un colutorio sustituye al cepillado.
Una buena limpieza dental no estará completa si no usas después del cepillado dental, un cepillo interproximal, o hilo o seda dental para limpiar los espacios interdentales. Puedes hacerlo antes o después del cepillado, procurando eliminar los residuos y la placa, tanto entre los dientes como por debajo de la encía. (puedes introducir el hilo dental hasta 2 mm. por debajo de la encía). 
Si no puedes realizar tu higiene bucal, puedes masticar chicle. Te ayudará a salivar, y el xilitol que contienen tiene propiedades anticariogénicas. 
Aquí es donde realmente interviene el arte de hacerlo correctamente. Te lo explicamos con mas detalle.

  • Debemos barrer los dientes, no fregarlos.
  • La dirección del cepillado es de arriba hacia abajo en la arcada superior y de abajo hacia arriba en la arcada inferior. Si lo hacemos de derecha a izquierda, corremos el riesgo de llevar los restos bajo las encías.
  • Hay que mantener el cepillo en un ángulo de 45 grados
  • Frotar alternativamente la parte interior y exterior haciendo movimientos tanto desde la encía hacia abajo y circulares en cada uno de los dientes.
  • No debemos olvidarnos de limpiar los dientes por delante y por detrás, así como los espacios entre estos.
  • En este vídeo del Consejo de Dentistas nos explican como realizar un correcto cepillado de dientes.

Consejos finales

  •   Para mantener una boca sana, debes realizar adecuadamente la técnica del cepillado al menos tres veces diarias y durante dos minutos.
  •   Para mantener una adecuada higiene oral el cepillo y la limpieza interproximal son estrictamente necesarios, mientras que el dentífrico y el colutorio son complementarios.
  •   El cepillado nocturno, antes de acostarse, es el mas importante. Durante la noche salivamos menos y nuestra boca queda desprotegida de las sustancias cariogénicas que hayan quedado en ella.

 

Adoptar desde pequeños hábitos de higiene como cepillarse los dientes después de las comidas, llevar una dieta variada y equilibrada, y visitar regularmente al odontólogo son el mejor pasaporte para lucir unos dientes sanos y bonitos a lo largo de toda la vida.

                         En Clínica ValleDental seguimos

 

 

¿Te sacas la lengua mirando al espejo?

¿le miras el color, la forma, el tamaño? ¿la mueves, levantas, giras, enrollas o haces ejercicios con ella para comprobar su elasticidad y funcionalidad?

Es habitual que durante nuestra higiene oral, realicemos alguno de estos juegos frente al espejo, y si no, deberíamos de hacerlo, porque comprobar si algo varía en el aspecto, el color o la forma de nuestra lengua es una forma de prevención, ya que desde hace siglos la lengua ha servido para diagnosticar enfermedades o patologías que afectan a otros órganos de nuestro cuerpo.

Cuando el médico nos dice, “abra su boca, saque la lengua y diga ahhhhh” y realiza una inspección ocular, está evaluando el estado general de nuestra salud, no únicamente el de nuestra lengua. Este método milenario originario de la medicina tradicional china, demuestra en base a la experiencia que nuestra lengua está íntimamente relacionada con las vísceras y otros órganos, al punto que se le denomina el brote del corazón y la manifestación exterior del bazo y el estómago. Todos nuestros órganos están conectados a la lengua, manifestándose a través de ella su condición energética, proporcionando datos sobre el estado general de la sangre y de la energía corporal, entre otros.

La glosodiagnosis es una ciencia basada en diagnosticar distintas afecciones o enfermedades a través de la observación del estado de la lengua.

En nuestras revisiones dentales, es igualmente nuestro odontólogo quien detecta que tipo de afecciones manifiestas a través de nuestra lengua puede estar padeciendo nuestro cuerpo, porque la lengua es un músculo que más que padecer enfermedades, es el reflejo de algunas de ellas. Las revisiones periódicas en nuestra clínica dental son de vital importancia para el diagnóstico precoz de determinadas enfermedades, ya que ésta exploración se suele englobar dentro de la rutina de revisión odontológica.

¿Que nos puede contar nuestra lengua?

Podemos englobar los problemas de la lengua en tres grupos:

  • Cambios  en la apariencia: incluyendo el color, la forma y el aspecto.
  • Cambios en la función.
  • Enfermedades de la lengua en sí mismas.

Los cambios en la apariencia son los que trataremos en este post.

Cambios en la apariencia: El color de la lengua

Nuestra lengua si está sana, debe tener un color rosado. Si advertimos un cambio en esta tonalidad, lo primero que debemos valorar es si estamos tomando algún medicamento o hemos ingerido algún alimento o bebida que haya podido alterar su color.

Una alteración en su pigmentación o manchas, es síntoma de que algo no esté funcionando adecuadamente.

Son principalmente dos enfermedades las que pueden alterar el color de la lengua:

En la primera, la lengua se hincha, cambia de color y debido a la inflamación, las papilas, que tienen el aspecto de protuberancias desaparecen mostrando una apariencia lisa, mientras que en la segunda las papilas pierden su cobertura causando áreas irregulares o redondas de color rosa, rojo o blanco (glositis en parches) que dan el aspecto de un mapa. Se la llama también glositis migratoria porque desaparece de forma espontánea y puede volver a presentarse en otra área de la lengua.

Cambios en la apariencia: El tamaño de la lengua

En referencia a su aspecto, nos referimos principalmente a cambios en su tamaño. Un aumento o inflamación de la lengua puede ser síntoma de variadas enfermedades.

Causas de la inflamación lingual: 

  • Graves: una reacción anafiláctica
  • Leves: un corte por haberse mordido la lengua
  • Irritantes
  • Exposición a bebidas muy calientes, alimentos picantes, tabaco o alcohol.
  • Edentulismo: haber perdido los dientes, y no tener prótesis dentales
  • Reacciones alérgicas o efectos secundarios no deseados de algún medicamento.
  • Infecciones baterianas (glositis: inflamación y cambio de color)

Cambios en la apariencia: El aspecto de la lengua

  1. Lengua vellosa. La lengua se recubre de pequeñas protuberancias redondas que dan la apariencia de pelo, de color negro en la superficie superior, mostrando un aspecto velloso o peludo. No se trata de una afección grave, desaparece con antibióticos.
  2. Lengua negra, la superficie superior de la lengua se torna de color negro o marrón. Una afección que a pesar de ser desagradable, tampoco resulta dañina en el organismo.
  3. Lengua blanca, provocada mayormente por sistemas inmunológicos debilitados por una dieta poco adecuada, y donde la solución pasa por elevar nuestras defensas naturales con unas pautas adecuadas de alimentación. Se asocia a nuestra digestión.

En resumen, no está de más observar el tono o el color de nuestra lengua cuando la limpiamos, así podemos adelantarnos o corregir cualquier problema de salud a nivel general. Además, limpiando a diario nuestra lengua evitamos problemas como la halitosis.

La información de este artículo nunca debe sustituir a la valoración de un médico. Ante cualquier duda, consulta siempre con profesionales.

Desde Clínica Valledental te recomendamos que ante cualquier anomalía que presente tu lengua, acudas a nuestra clínica para poder realizarte una revisión sin compromiso.

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